sábado, 24 de abril de 2010
Probando, probando... un, dos, tres
Primera escena: la Sylvana sorprendidísima al ver su recibo de Internet que dice 103 dólares!!!!!
Segunda escena: la Sylvana se encabrona, mienta madres, hace cuentas y siente que alguien se la está chingando.
Tercera escena: la Sylvana va a la pinche tienda donde contrató el servicio a que le den una explicación.
Cuarta escena: Al no encontrar solución, la Sylvana llama encabronadísima a customer service.
Quinta escena: la Sylvana se pone brava y pide una explicación right now!!
Sexta escena: la Sylvana discute y discute por una hora sin llegar a ningún acuerdo.
Séptima escena: finalmente la Sylvana no logra que le reduzcan la cuenta, porque le comprueban que sí hizo uso del servicio.
Octava escena: pero gracias a su tesón y pasión por defender sus derechos, incluso en una lengua que aún no domina del todo, ella es premiada
Novena escena: la Sylvana logra que le den un reward en su próximo recibo.
Escena final: la Sylvana está feliz. No sólo obtuvo un descuento, a pesar de que técnicamente no lo merecía, se dio además cuenta del enorme progreso en su inglés.
martes, 26 de mayo de 2009
¡Y que me gano una beca!
La historia comenzó en febrero. Recién llegué a mi nueva escuela, me puse a buscar una beca. Entonces, un día caminando por el campus vi un anuncio que decía algo así como: Necesitas ayuda para pagar tus estudios durante el 2009? Yo dije, sí. Leí detenidamente los requisitos y pues como que cumplía todos: problemas financieros, ganas de superación, persona motivada, comprometida con su futuro académico, estudiante de tiempo completo, bueno hasta parece que me estaban describiendo. Busqué por todos lados un dato que dijera, estudiantes extranjeros favor de abstenerse y nada. Siendo así, junté los documentos que pedían, que en realidad no era la gran cosa, y apliqué -como siempre, en el último día, al último minuto-.
Pasaron meses y nada. Justo cuando estaba por salir a Uluru me llaman de la Mick Young Scholarship Trust, nombre de la organización que regala dinero a los pobres. Debía ir a una entrevista el jueves y mis vacaciones estaban planeadas para regresar precisamente ese jueves, pero por la noche. De cualquier manera dije que sí, tomé los datos y los arrumbé en el fondo de mi maleta con toda la intención de ignorarlos, pues no me apetecía cortar mis vacaciones. Sin embargo, por azares del destino el regreso se adelantó unas horas, justo las necesarias para llegar, bañarme y estar a tiempo en la cita.
Como ya les conté, durante mi viaje sólo hablé en inglés, entonces como que venía con suficiente entrenamiento para aventarme un buen discurso y convencer a los jueces que yo merecía la beca. Dos mujeres australianas se sentaron frente a mí y empezó el interrogatorio: ¿por qué crees que te la mereces?, cuéntanos de tus logros profesionales, académicos, cuéntanos de tu familia, de tu país, cuéntanos tus planes en Australia, ¿por qué decidiste venirte hasta acá?, bla, bla, bla. Una sonrisa, una cara de tristeza, una gran carcajada en el momento preciso, movimientos de manos y todo el histrionismo que aprendí en el teatro los convenció. Pero no me lo dijeron en ese momento.
Pasó casi un mes cuando enviaron la carta felicitándome por haber sido una de las 10 elegidas entre los cientos de estudiantes que aplicaron. Resulta que la beca es un cheque que te dan una sola vez y el dinero te lo puedes gastar en lo que se te dé la gana. Claro, ellos esperan que ese dinero sea empleado en pagarse un curso, en comprarse una computadora, o cosas por el estilo, pero no estás obligado a nada. Lo único que te piden, es que al final del año escolar escribas cómo es que la beca te ayudó. Quizá tengas que hacer trabajo voluntario de unas cuantas horas en la fundación, pero no más. (Bueno, eso espero).
Mick Young Scholarship Trust fue establecida para honrar la memoria de Mick Young, un ex ministro australiano que murió de leucemia y que gran parte de su vida se dedicó a promover la diversidad y la equidad en la sociedad australiana, bajo la premisa de que la educación es un derecho, no un privilegio y ésta debe ser accesible para todos. Y al menos a mi me lo cumplió. Digo no fue mucha lana, pero se agradece infinitamente.
La ceremonia estuvo muy emotiva, más porque me tocó ir solita a recibir mi premio a la mejor actuación. Pero no iba sola, todos ustedes estaban ahí.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Ingenio Mexicano
Siempre que me pasa algo diferente, divertido, triste, encabronante, alucinante, maravilloso… en fin algo que me hace sentir viva, inmediatamente pienso: “lo voy a escribir en el blog”... Pero las horas pasan, los días vienen y van y yo nomas no me siento a teclear. Se han quedado pendientes un chorro de anécdotas, la lista en mi libretita de apuntes es enoooorme. Entonces hoy decidí que la única manera de irle bajando a mis pendientes reporteriles era escribir casi de inmediato las cosas. Así que aquí les cuento una más.
El ingenio de la mexicana
No sé si ya les había dado el dato de que además de mis cuates Priscilla y Luke, en la casa habitan dos mascotas, Guinness (perra) y Tippy (perro). Ellos son tranquilitos, se la pasan durmiendo gran parte del día y son muy obedientes (iguaaaliiiitos que mi Fiona). Bueno, el caso es que ahorita que ando sin escuela (recuerden que estoy de semi-vacaciones) retomé lo de hacer ejercicio por las mañanas, al tiempo que busco una nueva chamba y trato de poner orden en mi vida académica. Entonces, como parte de mis quehaceres domésticos se me encomendó la misión de sacar a pasear a los perros y a veces me los llevo a correr. Todo muy bien, unos cuantos kilómetros corriendo (jajajaja, como dos, mi condición ya no es la de hace un año), unos cuantos caminando y ya.
Esta es la puertita, cheque usted el tamaño del perro y el de la puerta.Ahora imagine mi esbelto cuerpecito tratando de entrar ahi!!
Silvia 1: ¿Cabré?
Silvia 2: Esta muy chiquita
Silvia 3: Inténtalo
Silvia 1: Pues a ver qué pasa
Silvia 2: Uyyy creo que alguien tiene que bajar de peso
Silvia 3: ¡Cállate y empujaaaaaa!
Silvia 1: Oh, oh creo que ya me atoré
Silvia 2: No pues la cadera pasa como sea, pero lo demaaaaas. Recuerda, es una puerta para perros.
Silvia 3: Híjole, creo que ahora si ya se chingo la cosa y ni a quien llamar.
Silvia 2: Jajajajaja ahora si a esperar seis horas aquí atoradas, jajajajaja.
Silvia 1: Ni madres, si entré tengo que salir. ¡Chin! ya me arañé un brazo.
Silvia 3: Ahí va… Ahí va… listo!!!!
Silvia 1: ¡Ufff! por un momento pensé que me quedaría ahí todo el día. ¿Y ahora?
Silvia 2: A ver, intenta al revés. Es decir, mete el torso primero.
Silvia 3: Ustedes no entienden, nos vamos a quedar atoradas otra vez y a ver cómo le hacemos.
Silvia 1: Pues no hay de otra más que intentarlo, porque además ya me anda del baño.
Silvia 2: mmmta
Silvia 3: Pues a darle. ¡Guinness sácate por allá deja de estarme lamiendo la cara!!!!
Silvia 1: Auch, mi cadera, mi cadera,
Silvia 2: ¿Alcanzas la chapa?




