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lunes, 3 de marzo de 2008

ฉันรักเมลเบริ์น (Me encanta Melbourne, en tailandés)

Dos meses ya y nada que logro una conexión permanente. En verdad es frustrante no tener acceso a la tecnología y en consecuencia, estar ausente de los demás.

Este silencio obligado, como muchas otras cosas, tiene un origen monetario. Por acá el Internet es estúpidamente caro. Nomás échenle cuentas: de 4 a 6 dólares la hora. Y pues como comprenderán primero tengo que comer. Lo cierto es que he encontrado algunas opciones como las bibliotecas públicas, los salones de cómputo de mi escuela, y el lobby del edificio en el que vivo, desde donde ahora mismo escribo. Pero aun así no logro ponerme al día. Y si a eso le añadimos que muchas páginas, entre ellas los blogs, están bloqueadas… pues sale la misma gata nada más que revolcada.

En fin, basta de excusas, porque a pesar del Internet, la comida y del transporte tan caro, y de las moscas mas tercas del mundo, Melbourne es ADORABLE.

Un domingo por Melbourne. La Sylvana y su amiga Ann, de Tailandia

Una de las cosas que más me gusta de vivir aquí es la diversidad cultural. Creo que ya lo había dicho antes, pero en verdad estoy impresionada. Si no, nada más echen un ojo a las actividades culturales de los fines de semana en Melbourne.

Desde que arribé a estas lejanas tierras mi conocimiento sobre otras culturas se ha enriquecido bastante. Bueno, con decirles que ya distingo entre un chino, un vietnamita, un coreano, un japonés y un tailandés. A pesar de que todos ellos tienen los ojos jalados cada uno tiene rasgos muy característicos.

Por ejemplo, yo vivo con dos tailandeses y seguido tenemos visita de esta raza en el departamento. Su idioma tiene un ritmo y sonidos especiales, como que cantan. Al menos su sonido no es desagradable como el de los vietnamitas que es súper agudo, por lo mismo no los tolero más de dos minutos junto a mí.

Una foto desde el piso 21 en Lonsdale street, Melbourne


Si me asomo a la ventana de mi depa puedo ver el edificio del Parlamento

Es muy chistoso. Sí en el elevador me tocan puros asiáticos, como es costumbre, yo puedo distinguir casi casi sin equivocarme de qué país son con sólo escucharlos. Ahí no más!!!!

Justo este fin de semana se celebró el festival tailandés en Melbourne, con motivo del año nuevo (aunque en realidad en Tailandia éste es hasta abril). Y miren nada más lo que nos prepararon a los que vivimos por acá.

Buda en Melbourne

Danzas tailandesas

Guerrero thai

Algo así come el rey de Tailandia todos los días

La semana pasada los japoneses hicieron de las suyas durante el Osaka festival.

Kimonos y que'monas

(Por cierto, recién se publicó en The Age, uno de los principales diarios de Australia, que una “Melburnian” fue aceptada en el mundo de las geishas, al cual sólo podían acceder las japonesas.)

Y los chinos no se quedan atrás. Justo el mes pasado celebraron el año de la rata e invadieron la ciudad con sus dragones, su dinamita y por supuesto su comida, que a decir verdad cada vez me resulta más familiar.
El barrio chino está apenas a una calle de mi departamento.


La dinamita de los chinos se escuchó por tres días seguidos


Los dragones se apropiaron de las calles todo el día

Y a pesar de que muchos de los australianos son una mezcla de varias culturas, también tienen su corazoncito patriotero que sale de paseo durante el Australia’s day. (Estas fotitos se las debo, porque, por si no fuera suficiente con no tener Internet, la burra de la Sylvana borró por error varias fotos).

Por acá sigo pues…

Mientras les regalo esta vista de la ciudad de Melbourne. (Yo la tomé con mi pequeña camarita)