martes, 3 de febrero de 2009

Termina ola de calor en Australia!!!

Las altas temperaturas que nos apendejaron la semana pasada ya van casi de salida. Y es que fueron realmente terribles esos días. De hecho, se dijo que desde 1855 (año en que se empezaron a registrar oficialmente las temperaturas en Australia) esta es la primera vez que ocurre una serie de días consecutivos con temperaturas arriba de los 45 grados.


Todos buscando la sombra y vistiendo ligero

Usualmente Melbourne puede presentar frio, lluvia, calor y viento en un mismo día. Aquí la expresión es “four Seasons in one day”. Así que estamos acostumbrados –bueno yo un poco menos- a ver un sol radiante y en un instante tener una lluvia tupida que no dura más allá de los 15 minutos y listo, viene el viento o por la tarde-noche una brisa fría. Pero lo que vivimos la semana pasada fue un infierno, literal.


Ya no importaba si tenías buena pierna o no


Imagínense que en el restaurante donde trabajo llamaban los clientes para reservar, pero antes de cualquier otra cosa preguntaban: ¿tienen aire acondicionado? ¿Y está trabajando bien? Algunos autos no pudieron arrancar toda la semana debido a la temperatura. Como ya les conté el servicio del tren se volvió un caos. 500 mil casas en Melbourne se quedaron sin energía eléctrica, debido a la demanda que se generó por los aires acondicionados las plantas de energía tronaron. El viernes por la tarde-noche una parte de la ciudad se quedó sin semáforos por lo mismo. Hubo incendios en 50 casas. Bueno bonita la cosa.

No crean que esto es la playa, no. Es Federation Square, en el corazón mismo de Melbourne
(algo así como el Zócalo, claro con sus debidas diferencias. Y vaya!!! El Zócalo está más bonito)


Afortunadamente hoy estamos a 39 grados. Caliente todavía pero es llevadero. Ahora lo que estamos esperando es el anuncio del programa económico para enfrentar la crisis.

jueves, 29 de enero de 2009

Welcome to Melbourne (Welcome to Hell)

Hace poco más de un año llegué a este país. El plan era sólo quedarme por 8 meses. Por lo tanto las obligaciones, el pensamiento y la perspectiva de ese tiempo correspondían a la de una estudiante: ir a la escuela todos los días, hacer tareas, estudiar duro, pasear con los amigos, ir a fiestas, trabajar y disfrutar de la oportunidad de estar en otro país. Si hacía calor o frío eso pronto pasaba a segundo plano porque la respuesta inmediata era: sólo son 8 meses, aguanta. Si un día no tenía para el café o para el boleto del camión y había que caminar horas no importaba, yo era una estudiante y la escases económica muchas veces –y más en el caso de los mexicanos- es un rasgo inherente a esa condición.

Pero este año, aunque no he dejado de ser estudiante, la perspectiva de mi estancia en Australia ha cambiado enormemente. Ya pasaron esos 8 meses. Ya terminé mis cursos de inglés. Estoy empezando un diplomado en Broadcasting y trabajo duro. Ya vivo en Australia… Me convertí en migrante.

Hoy vi claramente este cambio. Hoy me preguntaba por qué el año pasado no había padecido tanto las altas temperaturas que se viven en Melbourne (40-43 grados), por qué no me había pesado tanto el caminar bajo el rayo del sol, por qué no había notado el caos que se vuelve la ciudad cuando el calor paraliza los trenes...

Sí, fíjense que hoy me enteré que cuando la temperatura excede los 33 grados hay todo un programa de restricciones para la circulación de trenes entre el medio día y las 8 de la noche. ¿Los motivos? El acero se expande con el calor extremo y esto provoca que los trenes vayan más lentos. Otro es la visibilidad: los conductores de trenes no pueden ver apropiadamente las señales debido a la intensa luz del sol. Uno más es la sobredemanda de energía para hacer funcionar el aire acondicionado, esto puede provocar apagones y por lo tanto suspensión del servicio de tren. De ahí que todos los horarios tan ordenaditos que los australianos tienen para tomar el tren se vuelvan un caos con el calor y con ello vengan los gritos y sombrerazos de los pasajeros.

Muchas veces los trenes son sustituidos por camiones, esa puede ser la mejor solución. Pero ahí de ustedes si les toca –como hoy me tocó a mí- un tren de reemplazo sin aire acondicionado. Se imaginan eso: 40 grados a la sombra, gente encabronada, todos amontonados, oliendo el sudor del otro y esperando hoooooras para arrancar. Pero la mejor parte fue cuando me enteré que yo había tomado el último tren, después de ese se suspendió el servicio y mi compañera de trabajo no pudo llegar.

¿Dónde había estado yo?, me preguntaba. Estudiando a hora y media de la ciudad, en una universidad que me quedaba a 10 minutos en bus y una hora caminando. En un suburbio donde no pasaba nada, ni los camiones para ir a la ciudad. Metida en una vida de estudiante por 8 meses.

Hoy la escuela me queda a hora y media de mi casa, eso me obliga a ir a la ciudad todos los días. Uno de mis trabajos está en pleno corazón de Melbourne y otro a media hora de mi casa. Tomó bus, tren y hasta manejo la bici para poder llegar a mi destino. Sudo, me encabrona perder tiempo, platico con los pasajeros del calor, de lo caro que es el transporte, de la economía australiana, de lo cerca que tenemos la playa, de lo lindo que es vivir en Australia, pero lo difícil que es conseguir para comer. Ahora vivo en Australia, ya no estoy de paso. Ahora busco trabajo para pagar renta, escuela, comida, transporte. Planeo mudanzas, aterrizo y me doy cuenta que no es tiempo para moverme. Planeo comprarme un carro, busco en mi cartera y veo que aún no me alcanza. Sueños aún hay muchos, pero la realidad es lo que hay que resolver de inmediato. Por lo pronto me preparo para lo que vendrá. Se anuncian temperaturas que rondará los 40 grados toda esta semana. Welcome to Hell.

domingo, 25 de enero de 2009

Ups!!!!

Hace unos días mi amiga Concepción Peralta, mejor conocida en el bajo mundo de la tecla como la Concharra, me preguntaba si se está sintiendo la crisis en Australia. Y yo, con todo el optimismo del mundo, le comenté que si bien el tema de la crisis económica estaba en boca de todos, en los cafés, en el supermercado, en la cola del banco, en las pláticas de tren, aún no había cifras que nos hablaran de ello o cosas más concretas como para decir, ¡ya nos cargó la bruja!

Bueno, bueno. Qué poco me duró el gusto. Resulta que mi amiga con la que vivo se quedó sin trabajo. Sí, sí, la australiana. ¿El argumento? Recorte de personal por la crisis económica. Una más. Esta semana, noticia de ocho columnas: la minera anglo-australiana BHP Billiton, una de las más grandes del mundo, anunció el despido de 6 mil trabajadores debido a la caída en la demanda de metales. De este recorte, 3 400 puestos se ubican aquí, en Australia. Y así, poco a poco nos va subiendo el agua.

A pesar de esto, no falta el “optimista” que dice: no se preocupen, a los australianos no les gusta limpiar casas, oficinas, lavar baños o ser meseros -trabajos con los que la mayoría de los latinos nos mantenemos-, así que estamos a salvo. Lo que la lógica de este fulano no le dice, es que si los australianos no tienen dinero ¿quién contratará a los latinos para limpiar casas?, ¿quién irá a comer a los restaurantes?, ¿quién gastará en un café antes de ir a la oficina?

Por lo pronto, yo ya estoy aplicando a todas las ofertas de trabajo que salen. Porque, aunque aquí se gana en dólares, también se gasta en dólares, y si quieres aspirar a una residencia australiana primero tienes que gastarte tus buenos dólares en escuela. Ese es el precio.

PD. Gracias infinitas a mi amiga la Concharra por avisarme del regreso de Carmen Aristegui. Ahora mis noches son más felices -aunque las noticias de mi México no siempre sean las más esperanzadoras-. Escuchando a Carmen me siento más cerca.

miércoles, 14 de enero de 2009

Nueva temporada 2009!!!!

A los que esperan:

Pues dicen que Año Nuevo, vida nueva, decenas de buenos propósitos, un costal de buenas intenciones y tooooodo el optimismo de que este año sí alcanzaremos las metas. Y en esto yo no soy diferente a los demás. Apenas estrené el 2009 y me prometí escribir más, contarles a los que se quedaron cómo es la vida en Australia. Sí, sí, ya sé que eso dije la última vez y todos me creyeron, los más ilusos hasta visitaban mi página al menos una vez a la semana para ver había nuevo, y nada. Pero cual alcohólica en Año Nuevo que jura a la virgencita de Guadalupe dejar el trago, les prometo que ahora sí voy a escribir, ahora sí les voy a contar la neta de lo que hay por acá o al menos los mantendré entretenidos con las historias de una chilanga en Australia. ¿Listos? Tercera llamada, tercera, se abre el telón y aquí reiniciamos temporada.



Más de uno me ha preguntado cómo se festeja el fin de año en Australia. Yo no les puedo dar detalles de toooooda Australia, pero sí les puedo hablar de Melbourne. En esto de la temporada decembrina los aussies son un poco diferentes a los latinos. Para empezar aquí es verano, la temperatura va de los 25 a los 39 grados -algunas veces llega hasta los 42- con una que otra lloviznita, así que en la calle la minifalda, los shorts y las blusitas super delgaditas es lo que rifa y en estas vacaciones lo más popular es ir a la playa -la más cercana queda como a 15 minutos de la ciudad-. Siguiente diferencia, los australianos no festejan el 24 de diciembre. Para ellos el día bueno, el día de los regalitos y la comida especial es el 25, alguuuuuno que otro se reúne la tarde-noche del 24, pero lo mejor siempre es para el almuerzo del día siguiente. Las familias se reúnen, se abren los regalitos, se brinda y a tomar se ha dicho (eso sí, por acá los niveles de alcoholismo están muy elevados). Así que cuando los latinos estábamos todos emperifollados, con nuestras mejores galas, con perfumito y todo para celebrar la Noche Buena, los aussies no entendían muy bien por qué estábamos empeñados en cenar algo especial el 24. Lo bueno es que desde Argentina hasta México la fecha especial es el 24, así que no tuvimos problema para acordar que festejaríamos la Navidad con pavito, regalos y baile hasta el amanecer.


Todos muy contentitos con sus regalos (bueno, casi todos)

El Año Nuevo el festejo fue más leve. Unos se quedaron en casa a cenar algo especial y otros se fueron a la ciudad más cercana a ver el espectáculo de juegos pirotécnicos, esa es la tradición en la mayoría de las ciudades. Y siguiendo la tradición me fui con mis amigos a la City of Melbourne y aquí les traigo unas fotos para que vean la diversidad de culturas que diariamente nos mezclamos en esta pequeña ciudad con más de 3 millones de habitantes (uyyyy que poquito, comparado con mi Ciudad de México).

Creo que los juegos del Día de San Agustín están mejores!!!

Esta ciudad, al igual que tooooda Australia está hecha de migrantes, así que darles una descripción física de los australianos es imposible. Los australianos son blancos, altos, chaparros, güeros, con rasgos europeos, aborígenes, asiáticos, es imposible describirlos con precisión. A decir verdad, los australianos originales son los aborígenes, todos los demás fuimos llegando poco a poco. ¿Por qué les cuento esto? Porque precisamente por estos tiempos está llegando una ola de indios y de koreanos (aquí los pueden ver en las fotos) y entonces la pregunta en la calle es: “estoy en India o en Australia”. No falta uno que otro que cuestiona: ¿estas migraciones masivas benefician o perjudican al país? Y bueno, aunque aquí no se dan incidentes de racismo tan abiertos como en España o Estados Unidos, como que sutilmente cada quien marca su territorio. Yo, en un acto de amistad hice esto. (Aunque a muchas mujeres indias no les gusto mi idea, me miraban muy feo)

¿Qué tal el modelito?

Uno que otro colado...

En pleno festejo!!!

En esta nueva etapa de mi blog me gustaría concluir con una pregunta cada relato, para así empezar un verdadero diálogo en este viaje mientras esperamos la siguiente parada. Así que dígame querido lector ¿estaría usted dispuesto a emparentar con otra comunidad que no fuera la suya?

lunes, 29 de septiembre de 2008

Ingenio Mexicano

Siempre que me pasa algo diferente, divertido, triste, encabronante, alucinante, maravilloso… en fin algo que me hace sentir viva, inmediatamente pienso: “lo voy a escribir en el blog”... Pero las horas pasan, los días vienen y van y yo nomas no me siento a teclear. Se han quedado pendientes un chorro de anécdotas, la lista en mi libretita de apuntes es enoooorme. Entonces hoy decidí que la única manera de irle bajando a mis pendientes reporteriles era escribir casi de inmediato las cosas. Así que aquí les cuento una más.

El ingenio de la mexicana

No sé si ya les había dado el dato de que además de mis cuates Priscilla y Luke, en la casa habitan dos mascotas, Guinness (perra) y Tippy (perro). Ellos son tranquilitos, se la pasan durmiendo gran parte del día y son muy obedientes (iguaaaliiiitos que mi Fiona). Bueno, el caso es que ahorita que ando sin escuela (recuerden que estoy de semi-vacaciones) retomé lo de hacer ejercicio por las mañanas, al tiempo que busco una nueva chamba y trato de poner orden en mi vida académica. Entonces, como parte de mis quehaceres domésticos se me encomendó la misión de sacar a pasear a los perros y a veces me los llevo a correr. Todo muy bien, unos cuantos kilómetros corriendo (jajajaja, como dos, mi condición ya no es la de hace un año), unos cuantos caminando y ya.


Tippy & Guinness
(si, si ya se que el perro es mas pequeño que la perra, pero pues asi es)

Una mañana estaba corriendo cuando me di cuenta que ¡se me había olvidado la llave! ¡No tenía cómo entrar a mi casa! ¿Y ahora? -pensé-. No me puedo quedar afuera hasta la tarde, tengo que bañarme, ir a trabajar, hacer algunas cosas en Internet… ¿qué hago? Pues ahí me tienen, como buena chilanga (que a todo le encuentra solución) intenté abrir la puerta con un pasador, con una tarjeta, con una patada (jajajaja, no es cierto, estoy exagerando… pero sí la empujé), y nada. Entonces me metí por la cochera. ¡Uf!, al menos ya estaba en el patio, pero ¡oh sorpresa!, la puerta trasera de la casa estaba cerrada con seguro; además, todas las ventanas están selladas con mosquiteros y son imposibles de quitar, así que no tenía opción. El panorama era esperar como seis horas sentadota en el jardín trasero pues no tenía dinero, ni boleto del tren, ni celular… ¡todo estaba adentro de la casa! Ahhhhh no, yo no me quedo aquí me dije y que me le quedo viendo a la puertita de los perros.

Esta es la puertita, cheque usted el tamaño del perro y el de la puerta.
Ahora imagine mi esbelto cuerpecito tratando de entrar ahi!!

Silvia 1: ¿Cabré?

Silvia 2: Esta muy chiquita

Silvia 3: Inténtalo

Silvia 1: Pues a ver qué pasa

Silvia 2: Uyyy creo que alguien tiene que bajar de peso

Silvia 3: ¡Cállate y empujaaaaaa!

Silvia 1: Oh, oh creo que ya me atoré

Silvia 2: No pues la cadera pasa como sea, pero lo demaaaaas. Recuerda, es una puerta para perros.

Silvia 3: Híjole, creo que ahora si ya se chingo la cosa y ni a quien llamar.

Silvia 2: Jajajajaja ahora si a esperar seis horas aquí atoradas, jajajajaja.

Silvia 1: Ni madres, si entré tengo que salir. ¡Chin! ya me arañé un brazo.

Silvia 3: Ahí va… Ahí va… listo!!!!

Silvia 1: ¡Ufff! por un momento pensé que me quedaría ahí todo el día. ¿Y ahora?

Silvia 2: A ver, intenta al revés. Es decir, mete el torso primero.

Silvia 3: Ustedes no entienden, nos vamos a quedar atoradas otra vez y a ver cómo le hacemos.

Silvia 1: Pues no hay de otra más que intentarlo, porque además ya me anda del baño.

Silvia 2: mmmta

Silvia 3: Pues a darle. ¡Guinness sácate por allá deja de estarme lamiendo la cara!!!!

Silvia 1: Auch, mi cadera, mi cadera,

Silvia 2: ¿Alcanzas la chapa?

Silvia 1: Siiiiiiii… no que no tronabas pistolita!!!!!

"Puerta para perros y para mexicanas que olvidan su llave"

Y pues ya. Entre a mi casa, fui al baño y me mié de la risa.

Aqui Guinness haciendo una demostracion de la puerta.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Qué lejos estoy del suelo donde he nacido...!!!!

Ahora sí que me agarraron sin banderita. Ya se viene el 15 de septiembre y yo de mensa que no me traje ni una chiquita y la verdad sí se siente un poquito feo. Bueno, pues pa’no quedarme sin festejo de fiestas patrias y a falta de un pozolaso, colgaré aquí mi bandera para no sentirme tan marginada.


Ahora sí siento la diferencia de cómo se vive un septiembre fuera de mi país. Acá en Melbourne, como hay gente de todas partes del mundo pues como que las fiestas nacionales de cada uno pasan sin pena ni gloria. Yo ando contactando a los mexicanos a ver qué vamos hacer, pero como cae en lunes no hay mucha oportunidad de juntarnos. The Mexican Association of Victoria (que es el estado en el que vivo) está organizando una cena para el viernes 19, dicen que se pone bien, pero claro hay que aflojar 65 dólares. Yo lo único que espero es que el pozole que prometen este rico o ya de perdida que se pongan guapos con unas buenas quesadillas de sesos.

Bueno aunque sea aquí pondré mi bandera. Ya por adelantado me comí unos tacos en otro restaurante donde trabajo.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

De cómo sobrevivo en Melbourne…

Ya estoy aquí una vez más. Si, si, ya sé que me paso, que me ausento sin permiso, que a más de uno lo tengo con el Jesús en la boca. Pero pues que quieren, soy una desordenada de primera y si a eso le sumamos que aquí cada día aumentan mis actividades, pues no más no me logro poner al corriente con mis deberes. Bueno, nada más de rapidito les cuento que ya termine todos mis cursos de inglés y ahora estoy viendo a ver qué me invento para andar más tiempo por acá… igual y en una de esas hasta aplico por la residencia australiana. En fin, menos excusas y más historias.

Sobreviviendo en Melbourne

Señor, señora, señorita, chamacos… alguna vez se han preguntado cómo sobrevive la Sylvana en Melbourne? No, no me saqué la lotería. Tampoco le he entrado al negocio de la señora Blanca -aunque ganas no me han faltado-. No, no, no, tampoco vendo zapatos o pozole. Adivinen… soy mesera, cleaner y locutora!!!!!!

Ja, ja, ja,ja. Así como lo escucho. Todo comenzó en febrero. Durante mis primeras vacaciones lo primero que hice fue ponerme a buscar trabajo, pues un mes fue suficiente para bajarle más de la mitad a mis ahorros y las proyecciones de que estos me durarían al menos tres meses pronto se redujeron a mes y medio. Así que a trabajar. (En mi siguiente post –que prometo será pronto- les contaré la verdadera vocación de los latinos).

Días y días caminando, pidiendo trabajo con un inglés bien limitado y bajo una temperatura de 38 grados en promedio -en esa época por acá era verano- fue mi escenario esa semana. El ultimo día, visite como 20 restaurantes y cuando me disponía a regresar a mi casa sonó mi celular y una persona en inglés me pedía que regresara al restaurante que había visitado ese día pues tenía algo de trabajo para mí. Aja, pensé, cuál de todos, he visitado como 20. Le pregunté cual y me dio el nombre y la dirección, pero yo no entendí un carajo!!!! Ay no puede ser. Como siempre un milagro sucedió. La mujer hablaba un poquito de español y con mi poquito de inglés logramos entendernos. Rápidamente regrese al sitio y de ahí no me han sacado en 7 meses.


Que tal con el modelito!!!!

El restaurante se llama Churrisimo. Es un restaurante familiar, pero con mucho estilo, es decir, no es una fonda o una lonchería -con todo el respeto que me merecen esos lugares que en México cómo me sacaban de apuros los días que no cocinaba, o sea casi diario-. Los dueños de Churrisimo son una pareja de españoles que llegaron aquí cuando tenían 5 o 6 años, o sea casi casi son australianos. Ella habla muy, muy, poco español, él un poco más, pero siempre nos comunicamos en inglés, ya si de plano me ven muy mensa en algo, pues ya me lo piden en español. El restaurante, como han de adivinar, es de comida española: tapas, churros y chocolate es la especialidad de la casa y pues ahí gasto mis fines de semana, entre tortillas españolas, churros y una maquinita de café que me ha hecho una experta en café latte, cappuccino, macchiato, express y hot chocolate.


Cafe o chocolate?

Al principio no les entendía un carajo a los clientes. Imagínense la escena. Entra una australiana con cara de poco amigos y apenas si abre la boca para ordenarme un café. “I wanna a latte, wake, skinny, no sugar, decaf, extra hot” (o sea algo así como agua de calcetín bien caliente). Todo esto con un acento australiano de esos que no se les entiendes un carajo. Por supuesto, me tarde mas en adivinar y escribir lo que quería, que en hacer el café. Y bueno, como esas muchas escenas.

En el restaurante tenemos muchos personajes -ay como me recuerdo a Amelie (jajaja, ya se, ya se, quiten esa cara)-.Tenemos por ejemplo a la mujer que acaba de tener un bebe, entonces no se si ya era quisquillosa o está así por su reciente maternidad. Bueno, el caso es que todas las mañanas pasa por su strong, flat white, no sugar -ah y cuidadito y no le ponga la cantidad exacta de café porque me reporta con mi jefa-. A pesar de eso es adorable cuando llega y con tan sólo una sonrisa me hace la seña de “ya sabes lo que quiero”, entonces con la misma sonrisa le preparo su café pa’ que se vaya pronto.

Ah, pero también tenemos al chavito que se pasa las horas comiendo ordenes de churros, sentado enfrente de mí, nomas mirando el panorama. Al principio me sacaba de onda, porque llegaba a estar sentado frente a mí hasta tres horas, pero ahora ya hasta platicamos de vez en cuando y hasta conozco a sus papás. (No, no piensen más allá, ese no es el bueno. Tampoco es un ruquito griego que se la pasa diciéndome que estoy bien bonita y hasta me lleva flores).

Tenemos también a otro cliente que tooodos los domingos va a desayunar, se quita los zapatos, se pone cómodo, se pone a leer y después de media hora ordena su desayuno. Siempre come lo mismo y se queda ahí sentado las horas.


Aqui con un amigo mexicano que me fue a visitar al trabajo

Y acompañando (o más bien dicho, sirviendo) a todos estos personajes esta la mesera mexicana que a más de uno causa sorpresa cuando le preguntan: Where are you from? I’m from México. Las caras de sorpresa y preguntas sobre el tequila, las tortillas, la violencia en la Ciudad de México, Cancún y demás referencias que el mundo tiene de México la convierten por un momento en la mesera más exótica.

Bueno, como verán hay miles de cosas que contar…pronto les contaré la historia de “Toda Latinoamérica unida por una Australia limpia”.